Y hoy un día más un domingo 2 de Febrero, vuelvo a escribirte, quizá no sea fácil todo esto que vivimos en
la vida ni siquiera es fácil respirar con tanta mierda que tiene uno encima, te acuerdas que me decías ¿que la vida era para los valientes? Y tanto que la es... y más cuando no hay nada por lo que luchar.
Y claro una vez que te rompen el corazón nadie puede venir a recomponerlo ya. Todo hecho pedazos. El del espejo ya no sabe ni quien cojones es . El del reflejo es un cabrón que aún se atreve a sonreír pese a todo, entre sentimientos hechos trizas.
No sé cuantas veces me he atrevido en volver a escribirte pero desde luego que hoy es una de esos días, pero créeme que algún día dejaré de hacerlo.
Y ya he perdido la cuenta de las veces que me he matado en la curva de tu sonrisa o más bien cuantas veces he intentado frenar y no he podido. He perdido la cuenta de cuantas veces me has hecho reír.
Y he perdido la cuenta de las veces que me dolía algo y veía esos ojos marrones que paraban todo mi dolor.
Nos hemos olvidado de bailar sin pisarnos. No somos los mismos. He cambiado, has cambiado.
Y si te vas como dijo Romeo a Julieta: "Enséñame a olvidar de pensar" Porque yo quiero vivir, y no aprender a sobrevivir, sin ti o con todas las mierdas que depare el destino.
Vamos, quédate he preparado café para dos.
He mentido muchas veces por muchas cosas pero sin duda por lo más bonito que he metido ha sido por un beso. Tal vez por unos cuantos besos y tal vez he mentido más por sus labios.
Yo creo que creer en el amor es bonito, es creer en el suicidio. Pero en el suicidio interno, claro.
Y por eso me encanta tu caos, y el desastre que me produce.
Yo soy de aquellos que piensan que más vale una sonrisa triste a que tres mil miradas bajas, auqnue sean tus ojos marrones.
Ven a ser mis ojos verdes, aunque sólo sean 5 minutos.
Y quizás, se te hace raro mirarme y encontrar más razones para vivir que para no hacerlo. Más razones para quedarte que para decir adiós.
Más razones, ya sabes . Que razones tengo demasiadas por las que quererte y tú demasiadas para olvidarme.
-No pasa nada yo me encargo de recordarles que nos echamos de menos. Y que haya mores fugaces, pero inmortales-

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